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Razas de Galgos

Maltrato animal – Galgo maltratados

galgo triste

Los galgos como perros de caza

Perro de caza se llama a un can que sirve a los humanos como cazador y, en un sentido más amplio, como ayudante en la caza. El término perros de caza engloba a varias razas de perros que se utilizan en diferentes tipos de caza. Este perro, según su raza y a veces tras el adiestramiento, tiene habilidades innatas como la de oler, mirar con un gran sentido de la vista, atrapar o señalar, y versatilidad para desempeñarse en campo abierto, bosque o agua.

Los tipos de perros de caza incluyen el sabueso, el lebrel, el terrier, el perro de muestra, el perro levantador, el perro cobrador o retriever, el perro de agua, que es un tipo de perro cobrador, entre otros. Estos tipos se dividen a su vez en varias clases hasta abarcar cientos de tipos de ejemplares distintos, clasificados por la Federación Cinológica Internacional (FCI), organismo que mantiene actualizados los estándares de razas caninas.

En el conjunto de razas lebreles se encuentra el perro galgo, caracterizado porque es muy ligero, tiene la cabeza pequeña, los ojos grandes, el hocico puntiagudo, las orejas delgadas y colgantes, el cuerpo delgado y el cuello, la cola y las patas largas. Una raza de lebreles es oriunda de España y se conoce como galgo, nombre que por extensión se da a las razas con características semejantes, utilizadas para carreras, no solo en la caza.

Maltrato animal galgos

Los galgos en carreras de galgos

Las carreras de galgos son competiciones de velocidad entre galgos adiestrados. Los perros corren tras un señuelo, que puede ser una liebre artificial, disecada o viva hasta llegar a la meta; gana el primero en llegar. Populares en muchos países, por afición o por apuestas, estas competiciones se realizan en circuitos ovalados, a veces con la variante de ser una carrera de obstáculos.

Maltrato animal galgos

La crueldad hacia los animales, también llamada negligencia o maltrato animal, es el hecho de dañar, hacer sufrir o maltratar a un animal por hechos u omisión. El maltrato animal puede ser consciente y sistemático en busca de logros específicos, como cuando se utiliza a los animales como alimento o cuando se sacrifican para aprovechar su pelaje, sus colmillos u otras partes de su cuerpo en la confección de ropas y la fabricación de otros artículos; o bien cuando se los expone a riesgos, peligros o torturas en competiciones y otros tipos de actividades lúdicas.

Los animales son víctimas de experimentos de laboratorio cuya práctica se prohíbe en seres humanos. También es frecuente la impunidad por su esclavitud, sufrimiento y muerte, a tal punto que en muchos países no existen leyes contra estas prácticas, o tienen una laxa aplicación. Un enfoque filosófico y corriente de investigación científica basado en la defensa de los derechos de los animales es relativamente incipiente, si bien, en la praxis, está sostenido por individuos y grupos de defensores de los derechos de los animales que actúan en diversas partes del mundo, muchas veces con precariedad contra el maltrato animal y sin otro recurso que el de dar su propio ejemplo. El debate está servido y las señales de una conciencia social que reclama un cambio de actitud son evidentes.

Maltrato a los perros galgos ¿porqué se maltrata a esta raza?

Se ha llegado a considerar, al menos en España, el maltrato a los galgos como un problema social. Organizaciones nacionales e internacionales denuncian esa situación de manera tan habitual como el problema mismo. Un maltrato comienza cuando el perro ya no es útil para la carrera o la caza; otro, en cambio, se dilata durante toda una vida de maltrato en los galgos, como cuando por ejemplo los entrenadores los hacen correr sin contemplación durante su entrenamiento para carreras. Se ha denunciado que los galgueros renuevan sus canes con demasiada frecuencia, por lo menos una vez al año, se procede a su abandono o se asesinan por ahorcamiento u otros métodos cuando se suponen inservibles.

No es raro que los cazadores se aventuren en la caza con galgos distintos cada vez. No parece que en ese mundo exista la conexión o el vínculo afectivo con el animal más allá de su aprovechamiento óptimo y posterior descarte y desecho, tan rápido como seguro. La falta de reciprocidad en el afecto y la fidelidad del galgo hacia su propietario es muy común. Detrás de tal actitud existe una visión del galgo, no como un ser vivo que siente, padece y tiene sus necesidades, sino como un objeto aprovechable y desechable. La exposición del can más veloz del mundo a condiciones extremas, incluso en el fragor del canódromo o el sigilo de la caza, se ha llegado a ver, cada vez con más frecuencia, como parte de esa vida de maltrato en los galgos.

La raza más maltratada, los galgos

Según como se mire, la de caza parece ser la raza de galgos más maltratada por diversas razones. El lebrel de carrera se puede retener para hacerlo competir una y otra vez. La montería es menos frecuente, por lo que los chuchos se dirigen este año a este can y el siguiente a otro, porque se abandonan los galgos o corren la suerte funesta del sacrificio. Pero desde el punto de vista del maltrato prolongado, los entrenamientos extremos del can de competición, vistos como maltrato por sus duras condiciones, hacen que muchas personas tengan a los galgos sometidos a ellos como la raza de galgos más maltratada.

Muerte y maltrato de los galgos después de la temporada de caza

Tras la temporada de caza, o cuando ya no sirven para las carreras, o por muy mala suerte mucho antes, si no muestran las destrezas suficientes para estos propósitos, se provoca habitualmente la muerte de los galgos. La práctica es tan frecuente, detestable y cruel que con solo imaginarla, aun ahorrando los detalles de su exposición, uno puede llegar a sentir un profundo escalofrío de condolencia. Baste con saber que los campeones de la persecución de la liebre pueden llegar a sufrir finales trágicos, muy lejos de ser el producto de causas naturales, en los cuales, como históricamente ha sucedido con los más crueles métodos de tortura y genocidio, no escasea la creatividad, la frialdad y la obstinación de los verdugos.

Decir que un galgo es “sucio”, quejarse de él por incompetente, porque no imita los quiebros de la liebre o porque es incapaz de ganar la carrera, es un modo de suponer a menudo la antesala de la ejecución. Lo que sigue es ahorcar al animal o atarlo en los rieles del tren para que sea arrollado. En otros extremos están la exportación a otros países, donde tendrán una vida cruel como instrumentos de trabajo, o bien azotarlo hasta la muerte cuando la ejecución, esta vez no planificada, es el resultado de la rabia que produce en el amo el hecho de que el animal se deje abatir al medirse con otros de su raza. La práctica no remite y los perpetradores no siempre se amedrentan, incluso en las ocasiones en que las leyes se aplican de manera relativamente severa y ejemplar hasta lograr condenas.

Muchas han sido las voces que se han levantado contra el maltrato y muerte de galgos. Con la ayuda de las redes sociales, la indignación recorre Europa y se extiende principalmente entre los países desarrollados. Las propuestas de soluciones pasan por la de adoptar a los canes.

Adoptar a un galgo – Solución al maltrato de esta raza de perros

Muchos galgos necesitan hogares de tránsito o definitivos. Adoptar a un galgo es la salida que muchas organizaciones promueven como la solución más viable al maltrato y muerte de estos animales. Una inmensa cantidad de galgos necesitan hogares de tránsito, o idealmente definitivos. Con suerte los encuentran entre personas que, sabiendo que se trata de una decisión a largo plazo, la toman. Entonces se descubre el otro lado de esta raza de canes: el de ser un amigo fiel, cariñoso, tierno y noble. Al adoptar un galgo y convertirlo en un miembro más de la familia, no solo se cambia la vida del perro; también, con demasiada reiteración, la de los adoptantes.